viernes, 24 de septiembre de 2010

Incandescencia bajo la tempestad...

Una gran tormenta se desata, furibunda, sobre los apiñados bloques de pisos que forman el modesto barrio.

El, desde el calor de su cuarto, observa como se agitan peligrosamente los arboles de las calles bajo la presión del viento, que empieza a hacer crujir las ventanas y puertas.

El reflejo del cristal de su ventana le devuelve una sonrisa picara y desafiante, mientras una idea comienza a fraguarse en su soñolienta mente.

Metiendo mano a los vaqueros que había llevado ese día saca un papel y una boquilla, además de tabaco. Mientras sus manos, con la maña adquirida fruto de la practica, comienzan su labor, su mente ya lucha por recordar en que rincón del desordenado cuarto llace su impermeable.

Al terminar de maquinar ya ha localizado la pieza de abrigo y se ha enfundado unos gruesos zapatos, por lo que comienza su improvisada aventura: llegar hasta el jardín sin ser detectado y disfrutar del dificilmente igualable placer de fumar, pensativo, bajo la intensa lluvia.

Una vez alcanzado su destino y ya sumergido en las profundidades de la tempestad, prende fuego al deseado pitillo. El sueño, por ahora, cae derrotado por las ganas de pensar y fabular, de dejar a su mente volar...

5 comentarios:

Cristina Campos dijo...

Me gustan las tormentas. Pero, eso sí, a través del cristal, y en la cama, tapada con mi manta :P
No me gusta la lluvia y no me gusta que me moje la lluvia, por tanto no me gusta tampoco estar en la calle cuando hay una tormenta. Aunque a veces es inevitable que me pille en la calle y que llegue ese punto en que estoy empapada, que el agua me ha calado hasta los huesos y por tanto, ya me da igual la lluvia, y ya me da igual estar ahí fuera.

Esther dijo...

Hola, hace mucho que no te escribo porque hace mucho que desaparecí.
Sólo decirte que me alegro de esa facilidad que tienes para hacer de cada pequeño momento algo grande.
Un saludo desde el pasado.

Sin Rastro dijo...

Dejando un rastro de aquello que quiza ya no se recuerde ..agradeciendo que aun me sigues!
y si aun existo...

Cristina Campos dijo...

actualiza!! :P

Violetcarsons dijo...

Pásate, si aún me recuerdas.
Y si no me conoces, puedes leer o comentar. U olvidar lo que acabo de escribir.

http://violetcarsons.blogspot.com/

"—No sé qué me ha pasado. No te ofendas, pero a veces una se siente más libre de hablarle a un extraño que a la gente que conoce. ¿Por qué será?
Me encogí de hombros. —Probablemente porque un extraño nos ve como somos, no como quiere creer que somos.
—¿Es eso también de tu amigo Carax?
—No, eso me lo acabo de inventar para impresionarte.
—¿Y cómo me ves tú a mí?
—Como un misterio.
—Ése es el cumplido más raro que me han hecho nunca.
—No es un cumplido. Es una amenaza.
—¿Y eso?
—Los misterios hay que resolverlos, averiguar qué esconden.
—A lo mejor te decepcionas al ver lo que hay dentro.
—A lo mejor me sorprendo. Y tú también."

La Sombra del viento. Carlos Ruiz Zafón