viernes, 1 de febrero de 2008

Convulsa personalidad...

Rojo el rostro por la ira que apenas logra contener, agarrotadas las manos dentro de los bolsillos. Con ojos desorbitados mira fijamente una televisión que, a todo volumen y a través del humo y el ruido del pestilente bar, relata con lujo de detalles las noticias que llegan del mundo entero.

Se levanta de un salto dejando caer la cerveza sobre la barra y sale con paso rápido. No soporta ese cúmulo de locuras que llegan de todas partes. No entiende, no quiere pertenecer a ese mundo, a esa sociedad infecta y decadente, solo preocupada por engordar, acumular cosas insustanciales, irreales. Odia el capitalismo, esa fiebre tan contagiosa que infecta el mundo entero y lo destruye lenta pero inexorablemente. Esa enfermedad que provoca que una persona solo esté dispuesta a dar a cambio de algo, que mata la fraternidad y la humanidad.

Chocan sus Converse, sucias y destrozadas, contra la acera al salir del bar, en su apremiante paso hacia, como siempre, algún lugar tranquilo, libre de esa ansiedad que lo corroe siempre todo en las grandes ciudades.

Camina entre ingentes cantidades de personas que, como ganado, acude a su lugar de trabajo o de estudio... en su rutina, desperdician su vida.

No quiere ser participe de todo eso, pero... ¿que puede hacer? Nada. Ha nacido dentro de una sociedad que dice dar libertad, en cambio esta sujeto a leyes que castigan severamente al que se sale lo más mínimo de lo establecido.

Atrapado pasa los dias en la enorme jaula que es su vida. Solo al sentarse y sentir, el suve ruido del lapiz al escribir, logra al fin vivir.

2 comentarios:

Juanra dijo...

Al principio me ha parecido una historia mas de las tuyas (todas buenas), pero con el´´ultimo párrafo se me ha puesto la piel de gallina.
"Atrapado pasa los dias en la enorme jaula que es su vida. Solo al sentarse y sentir, el suve ruido del lapiz al escribir, logra al fin vivir."
Me encanta, pues me he sentido más que identificado.
Una sociedad de la que queremos huir. Queremos la anarquía, una utopía que jamás podremos alcanzar. A pesar de no poder alcanzar esa irrealidad debeos defender la alternativa que nos queda, debemos defender la República!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Alejandro dijo...

si tio! el final es lo importante, lo otro era solo una introducción :P yo tmb me siento retratado.